Desde Gutenberg hasta nuestros días el avance de la tecnología es evidente. La llegada del Internet ha abierto puertas al mundo, permitiendo reconocer que la imprenta fue para el renacimiento lo que el internet es para la era digital.
Hoy, con el vertiginoso mundo de la Internet, las redes sociales, myspace, facebook, Twitter, así como las nuevas herramientas tecnológicas, convierten cada ordenador conectado a internet en una imprenta: ¡La imprenta del siglo XXI! (Piscitelli, 2007). Con lo cual, la eventual búsqueda del ser humano por conocer y comunicar está creando nuevos espacios de información e innovación a través de escenarios virtuales que entran en coalición, sin previo aviso, con la formación periodística.
El llamado cuarto poder, dado a los medios de comunicación, es hoy en día relegado por uno más, el quinto poder, atribuido a todos estos fenómenos surgidos desde la aparición del Internet y que en las empresas mediáticas el uso de estas nuevas tecnologías han modifica las prácticas periodistas, evidenciando que los ordenadores, los sistemas de comunicación y la decodificación y programación genética, son todos amplificadores y prolongaciones de la mente humana (Castells, 2000, p. 58). Es decir, estamos más sumergidos en un mundo tecnológico o en el mundo de la "tecnicidad", como bien lo relaciona Jesús Martín-Barbero, donde el hombre, el ser humano el "Yo" es un agente en construcción enfrentado al complejo mundo de la red. Las tecnologías han generado formas diversas de comunicarnos, de interactuar, de vivir y subsistir para no ser ignorados por el acelerado avance del desarrollo humano. Somos sujetos, hacemos parte de un colectivo, pero en un mundo marcado por el individualismo y la competencia.
Ahora bien, este ambiente centrado en los avances tecnológicos, por su naturaleza, ha traído consecuencias que en muchos espacios sociales y productivos ha sido significativamente en la vida del hombre, e incluso han ocasionado cambios radicales. Roger Silverstone en sus texto "¿Por qué estudiar los medios?" expresa que con las TICŽs "cambia tanto visible como invisiblemente el mundo en que vivimos. La escritura, la imprenta, la telegrafía, la radio, la telefonía, la televisión y la Internet: cada una de ellas propuso nuevas maneras de manejar la información y nuevas maneras de comunicarla", (Silverstone, 2004. Pág. 43).
Por ello el papel del periodista está siendo discutido a diario por el exagerado boom tecnológico que raya con el ejercicio profesional. Es claro que las nuevas tecnologías de la Información, en especial las digitales, inciden en las prácticas laborales. Hoy por hoy los comunicadores o periodistas tienen una marcada relación con los avances tecnológicos y su modo de actuar, de operar y de producir información noticiosa están centrados en ellos, o de lo contrario su existencia estaría en peligro como bien lo relaciona Carlos Scolari en su texto Hipermediaciones. "Así encontramos figuras que tienden a desaparecer (como el teletipista o el corrector), nuevos perfiles (como el gestor de contenidos o media manager) y profesiones que están siendo profundamente modificadas (como la del periodista), (Scolari, 2008. P: 207).
Las empresas mediáticas les exigen actualmente a los periodistas el dominio de diferentes medios y lenguajes, a la vez que les orientan que asuman funciones que antes desempeñaban otros profesionales, es decir requieren de un periodista polivalente.
Estas exigencias en el mercado laboral periodístico están ocasionando transformaciones en las prácticas, entendidas éstas como la interacción constante con los demás y con el mundo, dicho de otro modo están generando transformaciones constantes en los formatos periodísticos (prensa, radio, televisión, páginas web, etc.) y por ende en sus productos informativos.
Etiene Wenger en su texto "Las prácticas sociales" resalta que las comunidades de práctica tienen las siguientes características: Proporciona soluciones a conflictos; Sustenta una memoria colectiva; Ayuda a incorporarse a la comunidad; Genera perspectivas y términos concretos y Genera armonía en el trabajo. El concepto de práctica significa hacer algo, pero no simplemente hacer algo en sí mismo y por sí mismo, sino hacer algo en contexto histórico y social que otorga una estructura y un significado a lo que hacemos; en ese sentido, la práctica siempre es una práctica social. (Wenger, 2001, p: 71).
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