Por Henry Rubiano Daza*
Especial para Diario LA NACION
Copiar o plagiar no puede ser un concepto satanizado sin analizar la historia y el verdadero significado del mismo en diferentes facetas humanas, sean éstas relacionadas con las ciencias sociales o cualquier ámbito que tenga que ver con el hombre.
El plagio ha sido una constante en las relaciones sociales y la construcción de conocimientos. Las grandes invenciones como la rueda, la pólvora, la brújula y el papel, entre otras, no hubiesen tenido el auge que marcó su vigencia durante la historia si un colectivo de ideas.
Hoy podríamos decir que tomar dichos conocimientos para el desarrollo de la sociedad en todo su conjunto, más que una copia o plagio, significa suplir una necesidad.
Copiar o plagiar no puede ser un concepto satanizado sin analizar la historia y el verdadero significado del mismo en diferentes facetas humanas, sean éstas relacionadas con las ciencias sociales o cualquier ámbito que tenga que ver con el hombre.
Por su puesto, este texto no pretende definir qué es el plagio, pero si se trata de analizar sus implicaciones. La evolución de este tema ha estado a la par de las tecnologías de la información, la escritura, el papel, la imprenta, difusoras de conocimiento. Ahora las TIC´s han hecho de esta “práctica”, el plagio, un acto masivo aceptados por unos y repudiados por otros, como bien lo relaciona el grupo Neoyorkino Critical Art Ensemble en su artículo titulado el “Plagio utópico e hipertextualidad en la cultura electrónica”, publicado por la revista académica “El Pasante” de Madrid en 1998.
Ver más
No hay comentarios:
Publicar un comentario