jueves, 3 de mayo de 2012

Libertad de prensa en la era digital

Con el ánimo de aprovechar este espacio mi disertación no hará énfasis sobre qué es libertad de prensa y cuáles son sus implicaciones en el marco de la ley, la historia o el conflicto armado, porque muy seguramente otros colegas ya lo han referenciado o lo harán o mucho de ustedes ya tienen acercamiento a este concepto. Prefiero en este momento generar diálogo y debate sobre el concepto de “libertad de prensa en la era digital, sin desconocer que Colombia, y en especial regiones del sur como el Huila, este derecho no sólo es vulnerado, sino que ejercerlo trae consecuencias lamentables como la vida misma, la retención o el secuestro, a propósito del colega francés Roméo Langlois, tema del cual ustedes igualmente conocen. En ese entendido en los medios de comunicación la selección del tema informativo, el abordaje de las fuentes que enriquecen la noticia, el análisis contextual, la entrevista, la selección del estilo periodístico, la redacción, la edición y todas las habilidades y competencias periodísticas tradicionales para el desarrollo de un buen ejercicio están sujetas a las herramientas tecnológicas con las que cuenta el periodista y la empresa mediática, ocasionando un alto grado de autocensura y limitando la libertad de prensa. Es claro que libertad de prensa no sólo esta ligada a informar libre y verazmente, sino a exigir las herramientas para ejercer este derecho, pero como bien ustedes advierten cada día la información es más controlada y la idea del uso de la internet como acceso al conocimiento no es tan cierto como se nos ha hecho creer. La concentración de los medios en grandes empresarios, con prácticas monopolísticas soportadas por las TIC, ha tergiversado el verdadero sentido de la prensa en su máxima intención emancipadora para convertirse, de alguna manera, en productora de mercancías de información y manipulación mediática, al servicio de los tres poderes legislativos. El periodismo se ha convertido en periodismo de Estado. Ya no se habla de la libertad de investigación de los periodistas si no de la necesidad de proteger a los poderes y a los particulares. La marcada tendencia del uso de los novísimos medios de comunicación que fusiona la radio, prensa y la televisión en una página web llena de hipervínculos ha impuesto ideologías, tergiversando el concepto de libertad de expresión, la libertad de prensa y la libertad de información, al tiempo de abonarle el terreno a los anunciantes y a los poderes detrás de la institucionalidad para controlar la información. Sumado a este control, en la acción de poder toma fuerza el análisis de las transformaciones de las prácticas periodísticas con las TIC, porque hoy priman más los valores de la instantaneidad, la masificación y la oportunidad que el criterio de verdad. La información se ha convertido ante todo en una mercancía, patrocinada por una gran empresa o entidad, dejando de lado su función cívica. Insisto, actualmente el valor dela información no es la verdad si no la rapidez con la que llegue para posicionarse en el mercado mediático y validar ante los anunciantes el rating del Estudio General de Medios. A esta práctica ocasionada por las TIC hay que sumarle la reciente Ley 201 de 2012 “Por medio de la cual se implementan compromisos adquiridos por virtud del acuerdo de promoción comercial suscrito entre la República de Colombia y los Estados Unidos de América y su protocolo modificatorio, en el marco de la política de comercio exterior e integración económica”, que claramente limita el acceso a la información en el supuesto amparo de regular la responsabilidad de los proveedores de servicios de Internet frente a las infracciones de derechos de autor de los usuarios.

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